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La familia como contexto educativo

Dentro del seno de la familia es donde el niño realiza el aprendizaje y socialización que le permitirán desenvolverse y participar en la sociedad de manera adecuada.

Es en el seno de su familia donde el niño se convierte en persona, con rasgos psicológicos identificatorios y crecientemente distintivos. Aunque los psicólogos evolutivos no afirman que lo que ocurre en los primeros años en el contexto familiar condiciona irremediable e irreversiblemente el desarrollo del futuro del niño, si admite que la familia juega un papel muy importante en la determinación de las características individuales.

La estructura familiar ha sufrido modificación, antiguamente se compartían prácticamente todas las labores, lo que permitía estrechar los lazos intrafamiliares, esto se ha visto bloqueado actualmente debido a la influencia progresista. Lo económico, cultural, psicológico y social ha sufrido cambios estructurales profundos debido a la revolución industrial, variando la estructura familiar así como las costumbres y los objetivos.

La familia es el sitio en que se forja la personalidad del niño y del adolescente. Padres y educadores saben que para comprender al niño es indispensable conocer el medio en que se ha formado y principalmente su ambiente familiar.

Es imposible disociar el ambiente familiar del rendimiento escolar, el grado de armonía que prevalezca en la familia repercutirá indudablemente en el equilibrio adecuado para el logro de un buen rendimiento. El clima emocional de la familia es uno de los factores que más contribuyen en el proceso global del aprendizaje.

El equilibrio psíquico de los progenitores y la armonía de la pareja son la mejor garantía de una buena adaptación familiar bien lograda. Los hogares desintegrados y los que están aparentemente bien integrados, tienen constantes disputas, los que ejercen efectos indeseables sobre los adolescentes, y más aún si se crea un ambiente de menosprecio y frialdad.

La familia como contexto de desarrollo

Uno de los temas inevitables en la psicología del desarrollo y la educación es la familia; se tome como determinante fundamental o como simple coadyuvante del desarrollo, su consideración no puede faltar en cualquier análisis que se interese por la evolución de los niños, y a lo largo del tiempo la familia ha sido motivo de análisis en su implicación en los procesos evolutivos, y uno de sus rasgos tienen que ver con su consideración como contexto de desarrollo, y de cómo influye sobre el desarrollo del niño.

A través de estos análisis se ha concluido que son muchas las vías por las que la familia penetra con sus influencias en el desarrollo infantil.

Como mínimo, esa penetración se lleva a cabo a través de la organización de la vida cotidiana, las rutinas, espacio, objetos, tiempos, personas etc. y a través de las interacciones educativas concretas en las que los padres se implican con sus hijos.

La familia constituye el primer lugar en que se produce el desarrollo; en ella el niño realiza el tránsito de lo biológico a lo social, de los reflejos a la inteligencia, de la indiferencia a la individualidad.

La familia como contexto de interacciones estimulantes

Las cosas que en el interior de la familia ocurren, son diversas y de distinta naturaleza. Como contexto humano que es, lo más importante de todo lo que en ella ocurre tiene que ver con las relaciones que se dan entre sus miembros.

Como es evidente, unas familias difieren de otras en la disponibilidad mayor o menor de objetos estimulantes como libros, juegos, etc.; rutinas cotidianas, si el niño acostumbra comer con sus padres; si el horario de comidas o sueño es fijo o cambia, y si cambia, en función de qué circunstancias; si hay a su alrededor problemas familiares; si acostumbras paseos, viajes, vacaciones etc. Dentro de mi experiencia como maestra y lo que he podido estudiar, parece ser que en el caso de los niños pequeños la exposición a una amplia variedad de juegos y objetos está positivamente relacionada con el desarrollo cognitivo y con una mayor propensión a explorar nuevos estímulos.

Sin lugar a dudas, el ambiente familiar es importante por lo que posibilita o impide, por lo que alienta o dificulta, y lo que es relevante es el tipo de interacciones que permitan al niño partir del punto en que se encuentra para alcanzar desarrollos que todavía no tiene.

Desintegración familiar

La desintegración puede ser: física o emocional. La física: es cuando falta uno de los cónyuges, ya sea por causa voluntaria como divorcio, separación, abandono del hogar y causa involuntaria como muerte, guerra, cárcel, enfermedad, etc.

La emocional es la relación inter-familiar que se caracteriza por falta de Comunicación y comprensión, en donde los cónyuges viven juntos por compromiso, sin apoyo moral y afectivo. Presentando conductas agresivas, infidelidad, peleas constantes, gritos, no solo entre ellos mismos sino que en momento determinado hay actitudes hacia los hijos de palabras ofensivas e hirientes, incesto y todo lo referente a la violencia intra familiar. El niño no es un ente aislado de la familia, al contrario es parte importante de la misma y al haber ruptura del núcleo familiar, reciente enormemente el problema, afectándolo en todas sus etapas de crecimiento y desarrollo, trasladando su problema a todos los lugares en que se desenvuelve, como la escuela en donde estudia, dando como resultado el bajo rendimiento escolar, baja autoestima, regresiones, apatía, cambio de carácter, timidez, agresividad, conductas inapropiadas, inadaptación o rechazo por la familia y la sociedad; que podrían desembocar en algunas oportunidades en abandono de la escuela, ya sea porque no se sienta motivado a seguir o porque las autoridades de la escuela ya no soportan las actitudes de agresividad del estudiante. Estos factores determinan la conducta de los niños que afecta su ámbito psicobiosocial y desempeño en su centro de estudio, puesto que el niño no está ajeno a los problemas familiares.

Si el niño no recibe ayuda de alguna persona en este transe tan delicado, podría incluso buscarla en lugares no apropiados tales como pandillas, bandas o con personas que en lugar de ayudarle, desviarán su atención a la realización de actividades inadecuadas, no correctas ante la sociedad. Si el niño no tiene un núcleo familiar consolidado, no tiene sus valores bien fundamentados, no tiene identidad, ni sentido de pertenencia, su autoestima está baja; buscará en grupos ajenos a la familia, consolidar todos estos factores que son indispensables en todo este proceso de crecimiento y desarrollo integral del ser humano y que se van a consolidar en la enseñanza y aprendizaje del niño.

La personalidad del ser humano se forma de los 3 años a los 7 años de edad, pues es cuando mayor estabilidad emocional debe tener el niño y deberían reforzar sus valores éticos, morales y espirituales que tanta falta hacen en nuestra sociedad panameña.

El factor material también afecta el núcleo familiar sobre todo por los problemas económico-sociales como sub empleo y desempleo de parte de los padres de familia, el niño se ve afectado por no poder cubrir sus necesidades básicas (vestuario, alimentación, vivienda), que deben tener satisfechas para un mejor rendimiento escolar. Este factor influye en la deserción escolar. Aquí podríamos indicar que la falta de uno de los padres, dará como resultado que el niño no cuente con el apoyo de la persona que le cubría alguna necesidad, es decir que si falta, por ejemplo, el padre de familia por muerte y es este quien sostenía el hogar, el niño ya no contará con las mismas condiciones económicas que le permitan mantener el mismo nivel de vida para cubrir sus necesidades básicas.

Por dicha situación se desprende que podría haber abandono de actividades escolares y que hasta que la otra cabeza de hogar se reponga, el niño podrá seguir estudiando. Al faltar la madre, el niño se verá desprotegido y abandonará poco a poco sus estudios, hasta bajar su rendimiento escolar, ya que está cumple una función importante en la educación de los hijos, en cuanto al cumplimiento de sus tareas, asistencia a sesiones escolares, a su estudio diario y limpieza personal; pues la madre pone en el niño ternura, cariño, disciplina y atención.

Cuando la familia es disfuncional, es decir que no pueden convivir juntos, caminar, ni comunicarse entre si, ya sea por discordias, conflictos, disgustos, pleitos, desavenencias y por problemas de agresividad, alcoholismo, violencia, etc., es preferible el divorcio y/ o separación. Dichas causas afectan principalmente a los hijos, presentando en su mayoría conductas inapropiadas dentro de la sociedad.

Es por eso preferible que la pareja se divorcie o separe para que los hijos crezcan en un ambiente tranquilo y solaz para que no pueda afectar su aspecto psicológico y que al formar su familia no puedan llevar a éste, remordimientos que tengan dentro de su ser, haciendo un círculo vicioso que se pueda repetir.

El concepto de hogar desunido o desintegración familiar, se aplica a un número grande de situaciones heterogéneas que provocan repercusiones psicológicas principalmente en los hijos.

La desintegración familiar es un problema en la medida en que una estructura existente se hace disfuncional, no puede desempeñar eficazmente su finalidad específica, creando consecuentemente un desequilibrio en sus interrelaciones con las demás estructuras sociales.

 Maestra Carla Rodríguez

 

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